En los albores de la civilización, el trigo y sus nutrientes no estaban en la dieta normal del ser humano. En nuestros orígenes, (periodo paleolítico), nuestros ancestros vagaban errantes en busca de comida y sustento, y esta vida nómada, activa, con mucha ejercitación, de sitio en sitio, les impedía pensar en la siembra y cosecha de cereales para su sustento.

Posteriormente alguien depositó, de seguro accidentalmente una semilla en algún suelo fértil, se rezagó por alguna razón de la tribu, y con gran expectación descubrió la agricultura.

La agricultura fue un gran salto en nuestro proceso evolutivo, representó el paso de la incertidumbre a la seguridad en algo básico, el alimento de la especie humana. Los primeros granos fueron: trigo, cebada, centeno.

Pero en realidad existe un gran lapso de tiempo desde el origen de la especie hasta la siembra, cosecha y utilización del trigo.

El hombre ha pasado un mayor tiempo adaptado al tipo de dieta vegetariana primitiva, que al tipo de dieta basada en los productos de producción agrícola (y mucho menos en los alimentos procesados).

Este tiempo tan grande que llevó a la especie a conformarse, (de hacerse a la forma de) de la manera como vivió y no de otra es lo que ahora nos hace ser incompatibles con ciertos tipos de alimentos, que nos cuesta asimilar y transformar.

El trigo y otros cereales tienen dentro de su estructura una proteína: la gliadina, proteína que si bien no a todos nos es indigerible, si que representa problemas para muchas personas sensibles a ella.

Uno de los principales problemas es que causa permeabilidad intestinal con las agravantes que esto conlleva, principalmente la estimulación del sistema inmune, que a su vez provocará inflamación.

En las personas sensibles provocará; indigestión, dolor de estomago, gases, moco excesivo, tendencia al sobrepeso, almacenamiento de grasas, o incluso pulso arterial acelerado, y por eso se sugiere a estas personas evitar el consumo de la proteína del trigo, el gluten (que contiene gliadina) y sustituir por otros ingredientes libres de gluten.

En Salute-inntegral, atentos a este sector de la población y también a quienes por prescripción o gusto buscan este tipo de alimentos, elaboramos panes con harinas libres de gluten, cero proteínas del trigo, que hacen 100% digeribles estos deliciosos bocadillos.